18 de junio de 2010

MUNDIAL SUDAFAFRICA 2010 II – Poder a la imaginación

Por segunda vez me encuentro a escribir sobre un mundial de fútbol, yo, que no amo ni entiendo demasiado ese juego. Será una línea que me une con mi tierra la que hizo que ayer, hiciera las cosas más impensadas para ver el partido Argentina-Corea del Sur.

En casa resisto y aún no poseo ningún aparato que agregue canales de televisión a esa caja boba que muchas veces es mejor que no hable. Por eso ayer, para ver el partido intentamos enganchar alguna frecuencia de TV con la computadora a través de internet. Para cuando lo logramos, el partido había ya comenzado hacía varios minutos pero vimos el primer gol, y enseguida la señal cayó. Y nunca más se levantó.

No tardamos en trasladarnos a la puerta de al lado, donde viven mis vecinos argentinos, y con tres computadoras conectadas al Wi-Fi , y una TV que cada tanto lograba captar una señal clandestina, a mala pena logramos ver algo. Cada tanto en TV se veía alguna imagen, relatada en un idioma que no logramos descifrar cuál era, y mientras otras televisiones iban y venían en las computadoras, sólo al final logramos enganchar un relator argentino que con casi un minuto de atraso, gritó ese tercer goooool con la una “o” más larga que la de un soprano. Y cada tanto una imagen desgranada en internet mostraba una pelota con tan pocos pixel que al llegar al arco, prácticamente desaparecía, desintegrada en un acercamiento imposible.

Una de las grandiosas imágenes que el cielo nos quiso regalar, fue la de Maradona, a quien cada tanto le llega una pelota del cielo, y no puede con su genio, y sin mirarla, dobla una rodilla, levanta el pie y da un pase que si estuviera en el campo terminaría en gol.

Lo miro admirada ese hombre tan representativo de mi país. Sinceramente lo he criticado muchas veces, pero cuando veo el mito viviente, dejo caer todas las imperfecciones, y queda sólo la admiración. Murió un montón de veces pero aún está vivo. Por Dios! Qué bien se parece a mi país. Maradona es la Argentina en persona. Con su ignorancia, con su carisma, con sus resurrecciones, con la parte mejor que pareciera nunca venir a flote. Maradona conoce como la Argentina su mejor compañera, la amiga inseparable de su talento, la pobreza. Pobreza que a veces inventa fenómenos de la pelota y uno cada mil los saca del hambre. Su rebeldía, su cabeza dura, sus ganas de soñar lo llevaron hasta donde está con la esperanza de la revancha. Como aquella vez que con el gol a Inglaterra les regaló una sonrisa a los que creían que era Inglaterra la que mataba a nuestros jóvenes en las Islas Malvinas, cuando en realidad era nuestro gobierno dictatorial. Revancha de ese mundial de Estados Unidos donde lo sacaron con enfermera y todo, revancha de su propia vida, por los botines que colgó demasiado temprano.

Pero los mitos son míticos porque en algo fueron extraordinarios. O porque murieron demasiado jóvenes. Maradona murió temprano, y se levantó de la tumba mil veces. Yerba mala nunca muere. Y aunque sé que el mundial como todos los grandes espectáculos en los que giran demasiado dinero, es una grande mentira, los que escribieron sus biografías tendrán que agregar un capítulo más al libro. El del mundial Sudáfrica 2010.

Empecé a escribir esta nota con la idea de recordar a todos que este mundial tendría que servir a tantas cosas, como a dar una mano a quién más la necesita, a dejar de lado el racismo como se deja de lado en la cancha cuando jugadores de distintas nacionalidades y razas tratan de llevar adelante lo mejor posible un “fair play”. Pero me perdí en divagaciones y reflexiones sobre algo que me toca de cerca. Me salió la argentina de adentro… Si quieren leer algo más profundo sobre el mundial los remito a mi nota “Mundial Sudáfrica 2010” Hoy la alegría que me invade una vez cada cuatro años dictó palabras distintas a las que quería escribir… nada personal…


B.A.

Foto: Gerardo Angiulli    http://www.artistswanted.org/Angiulli_photography

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada