22 de junio de 2010

FELIZ EN TU DÍA ( A 24 años de “La mano de Dios”)

El fútbol me está dando que hablar este año. No logré todavía entender lo que es una posición adelantada, pero cuando miro a mi Selección Nacional, una cosa la entiendo perfectamente: el sentimiento. Y me voy convenciendo cada vez más de que este Director Técnico no nos representa: es la Argentina en persona. Si quieren entender cómo es la Argentina, basta mirarlo a Diego Armando Maradona.

En este mundial, después de haberlo criticado largamente por las groserías dichas a la prensa, lo voy apreciando cada vez más. Maradona es sentimiento puro, poca razón. En el partido de hoy con Grecia demostró ser un señor, el Señor Maradona, saludando antes del partido deportivamente a todos, abrazándose antes del partido con el D.T. de la Grecia, manteniendo un perfil bajo que es lo que nos sirve, una humildad que no debemos perder nunca de vista, pero que muchas veces perdemos. No somos superiores a nadie, es hora de aprender la lección.

Fue difícil llegar a hacer gol hoy para la Argentina. Los relatores italianos no hacían que remarcar cuánto eran altos los grecos, y no fue fácil atravesar el muro, pero lo hicimos. Primero llegó el gol de Demichelis y después de un abrazo paterno a Milito que se retiró del juego con el ánimo por el piso, Maradona mandó al campo nada menos que a Palermo, mascota veterana, que ganó un pasaje a Sudáfrica cuando marcó el gol que clasificó a Argentina para el mundial, allá cuando todos pensaban que este año no jugábamos. Maradona devolvió el favor, dándole el gusto de hacerlo jugar al final, cuando ya no hacía falta luchar demasiado, y Palermo agradeció de la mejor manera posible, con el segundo gol. Para festejar el cumpleaños de “la mano de Dios”, como se debe, con dos goles, como aquella vez contra los ingleses. Y  me parte el corazón saber que ganar hubiera alegrado un país como Grecia, que está atravensando una de las crisis más terribles de su historia, pero si es por eso, nosotros con la crisis nacimos, crecimos y moriremos.

22 de junio del 1986. Estadio Azteca. Allí lo tienen al Diego, mostrando en un gesto de milésimo de segundo toda la personalidad de un país. No llegaba, venía corriendo a la velocidad de la luz, y pasándose la pelota solo, saltando jugadores que quedaban atrás como bolos de bowling, y sin embargo cuando la pelota rebota en un jugador de Inglaterra, dándole un buen pase, él no llega, salta lo más alto que puede, estira el cuello como una jirafa y se da cuenta de que no llega. Y fue ahí que lo ayudó la famosa mano de Dios, y la ceguera del árbitro, diría yo.

Y aunque demostró merecer el partido con un espectacular segundo gol, no pudo con su genio, y “la viveza argentina” prevalió por sobre todos los valores de espíritu deportivo y fair play. Y aún después de 24 años festejamos una acción ilegal con una sonrisa en los labios y sin un mínimo de arrepentimiento. No aprendemos más.

Feliz cumple Diego… después de 24 años seguís dando que hablar! Crucemos los dedos y cerremos la boca.

Buen Mundial para todos.


Foto: "Autógrado de Diego" de Gerardo Angiulli  http://www.artistswanted.org/Angiulli_photography

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