19 de junio de 2010

EL NIÑO QUE ESCAPABA

El niño sabía sólo esto: que estaba escapando de una guerra donde almas como él eran invisibles. Sostenido por una tela anudada a los hombros de su madre, habían recorrido muchos kilómetros, él durmiendo de a ratos, la mujer que más lo amaba en el mundo, sin detenerse un solo instante.

Primero el viaje por tierra, después un barco, y finalemente llegarían a un lugar donde poder, simplemente vivir. El niño y su madre no tenían sueños que realizar, ni ambiciones que perseguir, se aferraban a la única cosa que en ese lugar no era un derecho: la vida.

Pero al llegar a la frontera, una lluvia de disparos en la noche, había abierto un río rojo que mojaba la piel de la madre. Todavía sobre el cuerpo del niño, hubiera muerto mil veces si hubiera sido necesario, para salvarlo.

El niño se alejó, dejando atrás el masacre, subió a la montaña más alta, preguntándose una vez más a donde estarían, su padre, sus hermanos, y ahora también su madre. Miró el vacío, sin miedo, sin sentir ya más nada. Cerró los ojos, abrió los brazos, dio el último paso. Y con alas blancas y silenciosas como la nieve, voló.


Bibiana Angiulli, del libro "Sobrevivencia", Editorial Fergutson, 2010.

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