17 de julio de 2010

ELLA PUSO EL FUEGO


Ella puso el fuego. Provocó un microscópico incendio de cosas. Encendió una llama que hizo arder todo durante unos minutos hasta que el acto estuvo consumado. Sin esa fuerte concentración de calor el acto nunca hubiera existido.

Él puso la cosa. Tampoco sin su aporte el acto hubiera existido. Fue un pacto implícito, un aporte de ambas partes igualmente necesario. Terminaron los dos casi al mismo tiempo. Intercambiaron algunas palabras en el lugar en el que casualmente estaban reunidos y después adiós, cada uno a sus cosas, como si nada hubiera sucedido.

Porque para ambos era sólo unas vez más entre tantas. Ninguno sabía si lo hacía por acostumbramiento o por vicio, pero los dos sentían placer al hacerlo.

Él tuvo deseos de pedirle el número de teléfono, de preguntarle si le molestaba que él quisiera verla alguna vez más. Ella también hubiera querido decir algo, darle algún indicio para que él tomara la iniciativa para otro encuentro. Porque en fondo se habían gustado.

Pero todo empezó y concluyó en esos minutos. Ella puso el fuego, él la cosa. Y para los dos había sido un gusto fumar un cigarrillo juntos mientras esperaban el autobus.


B.A. Publicado en el libro "Sobrevivencia". Editorial Fergutson, España, 2010.
Foto Cat Walk de Gerardo Angiulli

P.D:  Les gustó, malpensados???

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