21 de diciembre de 2010

AIRE DE NAVIDAD



La Navidad se acerca y, sobre todo se respira en el aire. Por aquí anduvo anticipando un poco de su magia con algunos copos de nieve, y tengo que admitir que, aunque extraño mis Navidades con 35 grados de calor, al aire libre, con mucho verde y pileta, la clásica Navidad con nieve de esta parte del globo, tiene algo especial.

Afuera todo es blanco, pero lo que importa es que adentro haya calor. Lo importante es que se dejen de lado malentendidos y broncas pasadas y se reúna con la familia. Lo importante es que dentro del corazón de cada uno de nosotros, a pesar de que el mundo sea frio y siga su curso alocado, todo se detenga y sea silencioso y calmo como cuando caen los primeros copos de nieve. Como cuando todo parece ir en cámara lenta, y aunque es una cosa vieja como el mundo, logra siempre arrancarnos una sonrisa. Así como en ese hogar que calienta nuestras casas tiramos continuamente leña para darnos calor, que queme siempre en nuestro corazón una llama de esperanza, de ilusión, de amor.

Esta Navidad más que nunca me recuerda cual es la cosa que le da sentido a estas fechas, y, sinceramente cual es la cosa que le da sentido a cualquier fecha del año. Ellos. Esas dos criaturas que esperan ansiosas. Que abren día a día un calendario Navideño con ventanitas de chocolate que se vacía todos los años antes de tiempo. Que cuentan, que desean ansiosos, ese momento, que no gira solamente alrededor de un regalo, gira alrededor de un momento de magia, en el cual, necesariamente estaremos junto a otros, familia o amigos que sean.

Se preguntaron alguna vez porque en esta fecha del año seguimos una tradición que a veces en la vida cotidiana no nos apasiona? Muchos de nosotros, no vamos a la iglesia y no profesamos o practicamos la religión del hombre que nació el 25 de diciembre de 2010 años atrás. Y sin embargo, para nadie pasa desapercibido este momento. Es que en Navidad festejamos el nacimiento de un niño especial, único, en el que los hombres habían depositado esperanzas de paz y de armonía para este viejo y cansado mundo. Y yo creo que todos seguimos el mismo festejo porque en el fondo queremos creer que sucederá. Que por algún hecho histórico, o bajo la forma de una persona, la magia de la paz en el mundo un día será realidad. Cuando a media noche abrazo a los que quiero, la euforia de que algo cambiará hace latir más fuerte mi corazón.

Pero hay algo que recuerdo siempre. Para mí, es siempre Navidad. Para mí, cada niño que nace en el mundo trae un mensaje de amor y paz. Trae algo de los ángeles y nos recuerda que el cielo no está tan lejos. No importa si nace en Palestina, Israel, África, Perú, Australia, España o Argentina. Cada niño que nace es hijo de Dios. Cada niño que nace recuerda a los hombres que no solo en Navidad tienen que ser mejores, tienen que serlo siempre. Cada inocente criatura morirá crucificada si no ponemos fin a los males de este mundo, si no nos despertamos y entendemos que Navidad es todos los días. Y todos los días hay que dar lo mejor de sí mismo para convertir este mundo en un mundo mejor, por ellos, por ese niño que nació aquel 25 de diciembre, y por los otros millones que nacen cada año. Porque sin su mirada dulce, no tendríamos credo, porque sin el corazón inocente de un niño, este mundo ya habría desaparecido entero.

Les deseo una Feliz Navidad a todos!! Con afecto… Bibiana.

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