11 de noviembre de 2010

I BELIVE (Yo creo)

Cada vez que Greenpeace me manda un e-mail pidiéndome la firma para pedidos que reguardan mi amado país de origen, por más que esté apurada y tenga que dejarlo para más adelante, no puedo negarle una firma a la parte de mi que sueña con un mundo mejor.

Aunque a veces pareciera que somos pequeñísimas hormiguitas dominadas por un grande gigante que nos dice lo que tenemos que hacer, hay hormiguitas que se anteponen a grandes cosas, y cuando muchas hormiguitas comienzan a unirse, el gigante las comienza a sentir las picaduras.

No puedo más que sentirme feliz cuando después de algún tiempo me comunican que logramos, después de incansables luchas ellos, y variadas peticiones, el resto de nosotros, que los senadores aprobaran una ley que protegiera uno de los tesoros más hermosos que tenemos en Argentina y que son los glaciares. Quien no haya tenido la suerte de estar en Patagonia tiene que saber que es un lugar mágico, único, inmenso, donde cualquier sistema de medición parece perderse en el absurdo de la maravilla. La gente dijo “No” a la mina de metales preciosos, la gente dijo preferimos los glaciares, que no son de nadie pero son de todos. La herida de una mina no sana nunca, la historia así lo cuenta.

Yo creo que en la vida todo vuelve, sea bien o mal que se haga. Yo no pienso que el que se convirtió en magnate explotando a los demás duerma a la noche tranquilo. Yo creo que hay tesoros, como el de una familia que te ama, o amigos con los que se puede contar, que no se compran con dinero, ni sucio ni limpio que fuera. Yo creo que las buenas acciones cuentan, que no hay que cansarse de dar, porque algún día, estaremos allí preguntándonos, que hice yo para merecer todo esto? Bueno o malo que sea, el espejo devuelve siempre, nada más y nada menos que lo que somos…



B.A.

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